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We’re All Becoming Platonists Now—And That’s Not Good

One of the most fundamental divides in the history of philosophy is that between a more Platonic approach and a more Aristotelian approach. Plato, of course, saw the universal or formal level of being as more real, more noble, whereas Aristotle, while acknowledging the existence and importance of the abstract, favored the concrete and particular. This differentiation was famously illustrated by Raphael in his masterpiece The School of Athens, the central figures of which are Plato, his finger pointing upward to the realm of the forms, and Aristotle, stretching his palm downward to the particular things of the earth. This archetypal demarcation had (and has) implications for how we think about religion, science, society, ethics, and politics. Just as most Beatles fans separate themselves rather naturally into Lennon or McCartney camps, so most philosophers can be, at least broadly speaking, characterized as either more Platonic or more Aristotelian in orientation.

Todos nos estamos convirtiendo en Platónicos ahora, y eso no es bueno

Una de las divisiones más fundamentales en la historia de la filosofía es la que existe entre un enfoque más platónico y un enfoque más aristotélico. Platón, por supuesto, veía el nivel universal o formal del ser como algo más real, más noble, mientras que Aristóteles, aunque reconocía la existencia e importancia de lo abstracto, favorecía lo concreto y particular. Esta diferenciación fue famosamente ilustrada por Rafael en su obra maestra La Escuela de Atenas, cuyas figuras centrales son Platón, su dedo apuntando hacia arriba al reino de las formas, y Aristóteles, estirando su palma hacia abajo a las cosas particulares de la tierra. Esta demarcación arquetípica tuvo (y tiene) implicaciones sobre cómo pensamos acerca de la religión, la ciencia, la sociedad, la ética y la política. Al igual que la mayoría de los fans de los Beatles se separan de forma bastante natural en los campos de Lennon o…

The Evangelical Path of Word on Fire

I commenced my writing career, roughly twenty-five years ago, as a critic of liberal Catholicism, which I referred to, in one of the first articles I ever published, as “beige Catholicism.” By this designation, I meant a faith that had become culturally accommodating, hand-wringing, unsure of itself; a Church that had allowed its distinctive colors to be muted and its sharp edges to be dulled. In a series of articles and talks as well as in such books as And Now I See, The Strangest Way, and especially The Priority of Christ, I laid out my critique of the type of Catholicism that held sway in the years after the Second Vatican Council as well as my vision of what a renewed and evangelically compelling Church would look like. I emphasized Christocentrism as opposed to anthropocentrism, a Scripture-based theological method rather than one grounded in human experience,…

El camino evangélico de Word on Fire

Comencé mi carrera como escritor, hace unos veinticinco años, como crítico del catolicismo liberal, al que me refería, en uno de los primeros artículos que publiqué, como “catolicismo beige”. Con esta designación, me refería a una fe que se había vuelto culturalmente complaciente e insegura de sí misma; una Iglesia que había permitido que sus colores distintivos se apagaran y sus bordes afilados se embotaran. En una serie de artículos y charlas, así como en libros como And Now I See [Ahora veo], The Strangest Way [El camino más extraño], y especialmente The Priority of Christ [La prioridad de Cristo], expuse mi crítica del tipo de catolicismo que prevaleció en los años posteriores al Concilio Vaticano II, así como mi visión de cómo sería una Iglesia renovada y evangélicamente convincente. Enfaticé el cristocentrismo en oposición al antropocentrismo, un método teológico basado en las Escrituras en lugar de…

“Wokeism” in France: The Chickens Coming Home to Roost

I will confess that one of the biggest laughs I’ve had in the last several months was occasioned by a recent article in The New York Times by Norimitsu Onishi. In this lengthy piece, the author tells us that the current political and cultural leadership in France, very much including President Emmanuel Macron, is alarmed at the rise of “American-style woke ideology,” which is effectively undermining French society and fomenting violence. Why, you are wondering, would this produce laughter? Well, what we call “woke” thinking in our American context was almost totally imported from French intellectuals who flourished in the second half of the twentieth century. One thinks of Jean-Paul Sartre, Jacques Lacan, Jacques Derrida, Julia Kristeva, and perhaps especially of Michel Foucault. The thinking that was originally shared in Parisian coffeehouses eventually made its way into the university system of Europe and then, especially in the seventies and eighties…

“Wokeism” en Francia: los pollos vuelven a casa para dormir

Confesaré que una de las risas más grandes que he tenido en los últimos meses fue ocasionada por un reciente artículo en The New York Times de Norimitsu Onishi. En este largo artículo, el autor nos dice que el actual liderazgo político y cultural en Francia, incluido el presidente Emmanuel Macron, está alarmado por el surgimiento de la “ideología woke al estilo estadounidense”, que está socavando efectivamente la sociedad francesa y fomentando la violencia. ¿Por qué, te estás preguntando, esto produciría risas? Bueno, lo que llamamos pensamiento “woke” en nuestro contexto americano fue casi totalmente importado de intelectuales franceses que florecieron en la segunda mitad del siglo XX. Uno piensa en Jean-Paul Sartre, Jacques Lacan, Jacques Derrida, Julia Kristeva, y quizás especialmente en Michel Foucault. El pensamiento que originalmente se compartió en los cafés parisinos finalmente se abrió camino en el sistema universitario de Europa y luego, especialmente en los años…

Por qué necesitamos una distribución del poder

Un rasgo crucial de la Doctrina Social de la Iglesia, pero frecuentemente subestimado o malinterpretado, es un claro animo contra la concentración del poder dentro de una sociedad. Esta peligrosa aglomeración puede ocurrir económica, política o culturalmente. Por un instinto básico y saludable, la Doctrina Social de la Iglesia quiere un poder, en la medida de lo posible, distribuido ampliamente en toda la comunidad, de modo que un pequeño segmento no tiranice a la mayoría o impida que un gran número de personas disfruten de los beneficios que son suyos por derecho. Podemos ver este fenómeno quizás más claramente en el orden económico. Si una organización logra monopolizar su segmento de la economía, puede fijar precios arbitrariamente, contratar y despedir de acuerdo con su capricho, evitar cualquier competencia que pueda proporcionar mejores productos y/o salarios más altos para los empleados, etc. Uno piensa aquí en el trabajo de “quiebre de…

Why We Need a Distribution of Power

A crucially important feature of Catholic social teaching, but one frequently underemphasized or misunderstood, is a clear animus against the concentration of power within a society. This perilous agglomeration can happen economically, politically, or culturally. By a basic and healthy instinct, Catholic social teaching wants power, as much as possible, distributed widely throughout the community, so that one small segment does not tyrannize the majority or prevent large numbers of people from enjoying the benefits that are theirs by right. We can see this phenomenon perhaps most clearly in the economic order. If one organization manages to monopolize its segment of the economy, it can set prices arbitrarily, hire and fire according to its whim, preclude any competition that might provide better products and/or higher wages for employees, etc. One thinks here of the “trust-busting” work of Theodore Roosevelt in the early twentieth century and the similar concern today for…

El “guerrero de la cultura” y la falacia de la concreción injustificada

Uno de los descriptores menos esclarecedores que se abre paso alrededor de los comentaristas católicos es el de “guerrero de la cultura”. El término es invariablemente utilizado por alguien de la izquierda para excoriar a un católico de derecha por su oposición al aborto bajo demanda, el matrimonio gay, las restricciones a la libertad religiosa, etc. Se nos dice que esta resistencia equivale a “negatividad”, “división” y, por supuesto, “falta de voluntad para el diálogo”. Sólo puedo sonreír cuando escucho esto de los representantes de la izquierda, porque parecen felizmente pasar por alto su propia resistencia bastante feroz a la cultura con respecto a una amplia gama de temas. Cuando las personas de la banda de babor de los comentaristas católicos se resisten contra el racismo, la xenofobia, la homofobia, el militarismo, la pena capital, la contaminación ambiental, la actual política de inmigración de nuestro país, etc., ¿cómo no están…

“Culture Warrior” and the Fallacy of Misplaced Concreteness

One of the least illuminating descriptors that makes its way around the Catholic commentariat is “culture warrior.” The term is invariably used by someone on the left in order to excoriate a right-wing Catholic for his opposition to abortion-on-demand, gay marriage, restrictions on religious liberty, etc. This resistance, we are told, amounts to “negativity,” “divisiveness,” and of course, “an unwillingness to dialogue.” I can only smile when I hear this from representatives of the left, for they seem blithely to overlook their own rather fierce resistance to the culture in regard to a wide range of issues. When people on the port side of the Catholic commentariat hold forth against racism, xenophobia, homophobia, militarism, capital punishment, environmental pollution, the current immigration policy of our country, etc., how are they not engaging in culture warfare? How are they not being, in their own way, negative, divisive, and reluctant to dialogue? Two…